El gentío que hay en la plaza se encuentra a la espectativa al ver en la comitiva al torero Paulino Maza.
Busca el torero sin tropiezos a la gitana Dolores, aquella que mil sabores le daba con sus besos.
La cuadrilla detuvo el paseillo y el torero al fín vió a su gitana, ella le mostró el anillo y él... su mirada galana.
El mataor, con garbo se quitó el sombrero que cubría sus sienes y en profundo silencio pronunció: Gitanilla... aquí me tienes.
Hacia atrás lanzó el sombrero y el soberano sorprendío observó con desespero que el sombrero caía invertío.
¡Mal presagio!... se dijeron los que entienden de estos casos, hay toreros que murieron de varios empitonazos.
Y Paulino el de Sevilla, ofreció a su gitana la faena, maravilla de tradición sevillana.
Sale al ruedo un burel muy bien parao, muy alegre y brincador, y en el coso... el público entusiasmao dá su aplauso atronador.
"Diablo", lleva por nombre el cornúpeta rival, ¡Mal presagio...! para el hombre esta es la segunda señal.
Toro y torero se miran en el centro de la plaza, en silencio dos seres suspiran: el "Diablo"... y Paulino Maza.
El torero al toro invita sacudiendo su capote y el "Diablo" acude a la cita con desgano y leve trote.
¡Mal presagio...! comentaron mil personas en el coso y en el torero notaron su destino doloroso.
Paulino montó un corcel muy cerca del burladero para rejonear al burel que se tornó culebrero.
LLegado el primer aviso en las notas de una corneta cada ¡olée! era un hechizo, cada aplauso... alegría completa.
"Abanicos", "chicuelinas", "media vuelta" y "de rodillas", "desplantes", "manoletinas", ¡Paulino hacía maravillas!
LLegado el momento de suerte, y con dos banderillas en mano a Paulino llegó la muerte luciendo un valor sobrehumano.
"Diablo" el corniveleto brincador y frontizo empitonó a Paulino completo y en el aire lo deshizo.
Antes de caer al suelo Paulino buscó a su gitana y le dijo que allá en el cielo continuaría su fiesta hispana.
El silencio se hizo en la plaza para rendir un homenaje taurino al mataor apellidado Maza y cuyo nombre era Paulino.
La gitana besando el anillo lloraba a solas su desconsuelo porque su Paulino mostrando brillo toreará desde ahora en el cielo. - - - - - - - - - Mariano Bequer. Maracaibo, 30/08/05 |
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